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chismes de los vestuarios

Marc Cucurella: la traición de La Masia que nadie vio venir (o quizás sí)

De la academia azulgrana al Real Madrid: cómo Cucurella negó sus lazos culés justo antes de firmiar por el eterno rival.

28 de septiembre de 2026

Cucurella: cuando el lateral izquierdo juega al póquer con la verdad

Esta es una de esas historias que duele porque tiene todos los ingredientes del drama perfecto: cantera, traición, negaciones públicas y, finalmente, ese fichaje que no querías que sucediera. Marc Cucurella, nacido en Alella el 22 de julio de 1998 —sí, Barcelona pura—, acaba de escribir uno de los capítulos más incómodos de la reciente historia del club.

Vamos a ser claras: Cucurella es de Barcelona. No es alguien que llegó de fuera y se fue a otro lado. Es alguien que creció en La Masia, que fue formado por el club, que probablemente comió en la misma cantina que Pedri, que pasó por los mismos pasillos que Lamine Yamal. Es culé de origen, de cantera, de ADN.

Pero aquí viene lo jugoso del asunto.

¿Qué pasó en junio de 2026?

Marcó Cucurella fichó por el Real Madrid. Sí, el Real Madrid. El eterno rival. El que todos odiamos. Y no fue un movimiento discreto: fue un acuerdo que, según Fabrizio Romano, llevaba tiempo cocinándose verbalmente. Un acuerdo que Cucurella negó públicamente meses antes.

Esto es lo que duele: Cucurella negó públicamente haber sido nunca objetivo de fichaje del Barcelona antes de completar su traspaso al Real Madrid. Déjalo clarito. Negó. Estar. En. Conversaciones. Con. Barcelona. ¿Para qué? ¿Para qué negar si sabías que ibas al Bernabéu?

La pregunta obvia es: ¿por qué narices un lateral que creció en La Masia, que fue formado por el Barcelona, que debería tener cicatrices azulgrana en el alma, va al Real Madrid? La respuesta probablemente es dinero, proyecto, o ambos. Pero la manera en que se hizo... eso duele diferente.

El recorrido de Cucurella: de La Masia a Chelsea, del mundo a Madrid

Después de dejar Barcelona, Cucurella pasó por Chelsea desde 2022 hasta 2026 con 115 apariciones. No fue un fracaso, pero tampoco fue la carrera de estrella que quizás esperábamos cuando era aquella promesa en la cantera culé. Chelsea es un buen equipo, pero no es el Barcelona. No es La Masia.

Y luego llegó el Mundial 2026. Aquí es donde la historia se complica un poco más, porque Cucurella estaba ahí, con la selección española, ganando con nosotras. Sí, ganó el Mundial 2026 con España. Un título importante, un logro colectivo que te marca de por vida. Pero antes ya había ganado la Eurocopa 2024, así que su palmarés no es malo. Es simplemente... de otro color.

¿Por qué nos duele esto a las culés?

Porque es personal. No es como when ficha un desconocido. Es cuando ficha alguien que pudo haber sido tuyo, que fue tuyo alguna vez, que debería haber tenido la lealtad de recordar de dónde vino. Y sobre todo, duele la negación. Si Cucurella hubiera dicho en algún momento "mira, he recibido una oferta del Madrid y tengo que considerarla", al menos habría sido honesto. Pero negarlo públicamente, decir que nunca fue objetivo azulgrana, y luego aparecer con la camiseta blanca... eso es otra cosa.

El lado menos agradable del fútbol moderno

Cucurella es un recordatorio de que el fútbol es un negocio, y en el negocio no siempre gana quien más quiere ganar. A veces gana quien mejor negocia, quien tiene mejor representante, quien está dispuesto a jugar sucio si es necesario.

Pero nosotras, las culés, tenemos memoria larga. Y mientras Cucurella defienda la banda izquierda del Bernabéu, nosotras recordaremos que fue formado en La Masia. Que pudo haber sido azulgrana de por vida. Y que eligió no serlo. Es su decisión, pero es nuestro dolor.

A veces, los mejores jugadores de fútbol son los peores en materia de lealtad.

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