Erling Haaland y el Manchester City en caída: por qué el mejor no garantiza nada
Con 22 goles en Premier League esta temporada, Haaland no puede salvar a un City que no está en su mejor momento. Las lecciones que el Barcelona debe aprender.
28 de septiembre de 2026
Erling Haaland: cuando ni los números te salvan del desastre colectivo
Esta es la temporada de las preguntas incómodas en el Manchester City. Y la más incómoda empieza así: ¿cómo es posible que Erling Haaland, el delantero más letal de Europa, no pueda arreglar un equipo que está en caída libre?
Vamos a los números, porque con Haaland, los números son lo primero: 22 goles y 7 asistencias en la Premier League 2025/26. Sí, 22. A los 25 años, Haaland sigue siendo una máquina de anotar. Pero el Manchester City no atraviesa por su mejor momento en 2026, y aquí está el drama.
El Manchester City, ese equipo que dominó la Premier League durante años, que jugaba un fútbol casi extraterrestre bajo Pep Guardiola, está perdiendo. No son derrotas puntuales. Es un patrón. Es una tendencia. Y Haaland, con toda su capacidad goleadora, no puede hacer nada al respecto.
¿Qué nos dice esto sobre el fútbol moderno?
Que un delantero, por excelente que sea, no puede cargar con todo el equipo a sus espaldas. Que los números individuales no son garantía de éxito colectivo. Que el fútbol es, fundamentalmente, un deporte de equipo, y nadie —ni siquiera el goleador que compartes con Mbappé el título de "mejor finalizador de la década"—puede ganar solo.
Haaland tiene 25 años y ya ha acumulado los goles de una carrera completa. Pero este año, mientras nosotras en el Barcelona miramos a Lamine Yamal anotando su gol número 50 a los 19 años, Haaland se enfrenta a la realidad de que estar en un equipo en decadencia es frustrante incluso para el mejor.
La caída inesperada
Recordaremos que Noruega quedó fuera de la Copa del Mundo tras caer con Inglaterra en julio de 2026. Haaland marcó 16 goles en 8 partidos en la clasificatoria mundial —una cifra brutal—, pero no fue suficiente. Su país no llegó al Mundial.
Y paralelamente, su club desmorona. El Manchester City que era sinónimo de dominio ahora lucha por mantenerse relevante. Pep Guardiola sigue siendo Pep, pero ni siquiera él puede trabajar milagros si los otros nueve jugadores en el campo no están al mismo nivel.
¿Cuál es la lección para el Barcelona?
Mientras leemos sobre Haaland y el City en caída, miramos al nuestro y vemos algo diferente. Tenemos a Pedri construyendo juego, a Lamine Yamal anotando récords históricos, a Raphinha corriendo como desaposeído, a Aitana Bonmatí y Alexia Putellas dominando la Liga F. No es un jugador salvando el equipo. Es un proyecto colectivo.
Eso es lo que el Manchester City no tiene este año. Y eso es lo que nosotras, culés, sabemos valorar porque lo vivimos bajo Hansi Flick.
Haaland no es el problema del City; es el síntoma
El delantero noruego está haciendo su trabajo. Está metiendo goles, está siendo letal, está siendo exactamente lo que un equipo necesita en ataque. Pero un equipo es once personas. Y si diez no están a su nivel, el uno —por extraordinario que sea—, no puede hacer milagros.
Esta es la realidad del fútbol que no siempre se entiende desde fuera. Los goles venden, las asistencias venden, los récords individuales venden. Pero los títulos se ganan de otra manera. Se ganan cuando todos remamos en la misma dirección. Se ganan cuando los mediapuntas defienden como delanteros y los delanteros corren como mediapuntas. Se ganan cuando existe, en realidad, un proyecto.
El Manchester City de Haaland en 2026 es un recordatorio amargo de eso. Y nosotras, viéndolo desde la distancia azulgrana, podemos estar agradecidas de que nuestro equipo sigue siendo eso: un equipo. No una constelación de estrellas individuales, sino un proyecto donde cada uno sabe qué debe hacer.
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